La Organización Internacional del Trabajo denuncia que cada vez hay más esclavos de la globalización

El Mundo, 25/08/2004,
El Mundo

GINEBRA.- Patrick Belser, coordinador de investigaciones para el programa contra la esclavitud de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), considera que esta práctica sigue siendo una realidad en la era de la globalización, y que los Estados no hacen lo que deberían.

"Yo diría que cada vez hay menos esclavos tradicionales, pero más esclavos de la globalización", ha afirmado Belser con motivo de la Jornada Internacional contra la Esclavitud.

En su opinión, puede distinguirse entre "esclavos de tradición, servidumbre institucionalizada, y finalmente esclavos de la globalización".

Estos últimos son emigrantes, con frecuencia mujeres, a quienes se promete un trabajo bien remunerado en el extranjero, que se endeudan para financiar el viaje y al llegar descubren que les han mentido y se ven obligados a trabajar en ínfimas condiciones y sin derechos para devolver el dinero prestado.

Es posible encontrar a este tipo de trabajadores esclavos, explica, sobre todo en la prostitución, pero también en la agricultura, en la construcción o en las fábricas clandestinas, ha señalado Belser.

Belser denuncia que los países industrializados no han tomado conciencia de que entre los inmigrantes, legales o clandestinos, hay "numerosas víctimas de la esclavitud por tener que pagar deudas. Es cierto que los gobiernos comienzan a tomar nota del fenómeno de la prostitución forzada, pero es el único caso".

Esclavos de la tradición

Los llamados "esclavos de la tradición" suelen ser campesinos que trabajan para un propietario, que les deja quedarse con una parte de su cosecha. Pero muchas veces esto no les da para vivir por lo que se endeudan con el mismo patrón, a veces a lo largo de varias generaciones de forma que se establece una relación casi feudal, dice el experto de la OIT, según el cual se trata de un fenómeno muy corriente en Asia.

Según el gobierno indio, en ese país hay varios millones de personas en ese caso, aunque algunas ONG dan la cifra de 20 millones de indios que entrarían en esta definición.

Por último, está la servidumbre institucionalizada, que es la que se da en las prisiones estatales o en campos de trabajos forzosos

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